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La entrada en vigor de la nueva Ley de Protección de Datos Personales en Chile marca un punto de inflexión para las organizaciones. Si bien el cumplimiento normativo será un aspecto ineludible, el verdadero cambio radica en cómo las empresas entienden el valor de la información y la responsabilidad de protegerla.

En un entorno donde la transformación digital avanza al ritmo de la inteligencia artificial, los servicios en la nube y la hiperconectividad, los datos se han convertido en uno de los activos más estratégicos para cualquier organización. Al mismo tiempo, también son uno de los más expuestos. Por ello, la conversación ya no puede centrarse únicamente en evitar sanciones, sino en construir organizaciones más resilientes, preparadas para proteger su información, mantener la continuidad del negocio y generar confianza entre clientes, colaboradores y socios.

La nueva normativa impulsa a las empresas a revisar su estrategia de seguridad desde una perspectiva integral. Ya no basta con incorporar soluciones tecnológicas de manera aislada; es necesario establecer un modelo de protección que combine gobierno del dato, gestión de identidades, monitoreo continuo, respuesta ante incidentes y una cultura organizacional donde la seguridad forme parte de cada proceso.

"La protección de datos dejó de ser una iniciativa exclusiva del área de TI para convertirse en un tema estratégico para toda la organización. Hoy las empresas necesitan contar con una visión integral que les permita anticiparse a los riesgos, fortalecer su resiliencia y proteger la confianza que depositan en ellas sus clientes. La nueva ley acelera esa transformación y representa una oportunidad para elevar los estándares de seguridad y gobierno de la información", señala Hans Erpel, BU Manager de BVS Chile.

Desde BVS, donde acompañamos a organizaciones de distintos sectores en América Latina en sus procesos de transformación digital, observamos que las empresas más preparadas son aquellas que han integrado la ciberseguridad como un habilitador del negocio y no como una barrera para la innovación. Este enfoque les permite adoptar nuevas tecnologías con mayor seguridad, responder con agilidad a los cambios regulatorios y reducir el impacto operativo y reputacional de los incidentes.

La protección de datos ya no puede abordarse como un proyecto puntual. Es un proceso continuo que exige la integración de tecnología, procesos y talento especializado bajo una estrategia común. Las organizaciones que comprendan esta realidad no solo estarán mejor preparadas para responder a las exigencias de la nueva legislación, sino que también fortalecerán uno de sus activos más importantes: la confianza.

En BVS creemos que proteger la información es mucho más que cumplir con una regulación. Es generar las condiciones para que las organizaciones puedan innovar, crecer y operar con confianza en un entorno cada vez más digital. Porque, en un mundo impulsado por los datos, proteger la información es también proteger el futuro del negocio.

 

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04.09.26 12:42


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